domingo, 27 de mayo de 2007

Sarajevo

Cuando uno se queda despierto hasta la madrugada, escucha todos los ruidos de la noche de Sarajevo. Pesada y firmemente, el reloj de la catedral católica indica las dos. Un minuto más tarde, con un sonido un poco más débil pero penetrante, el reloj de la catedral ortodoxa da sus dos campanadas. Un poco más tarde, la torre del reloj de la mezquita del Bey da las once horas, once horas turcas espectrales, conformes a cuentas extrañas de países situados en el confín del mundo. Los judíos no tienen un reloj que pueda sonar y sólo un dios perverso sabe la hora que es, según sus cuentas diferentes, para los ashkenazis por un lado, para los sefaradíes por otro.
Así, mientras todo duerme en la noche, en el transcurrir de las horas profundas del sueño, vigila atenta la diferencia que divide a estas gentes dormidas; esas gentes que en la víspera se regocijan y se acongoja, ayunan y festejan según cuatro calendarios diferentes e inconciliables y envían hacia el mismo cielo sus deseos y plegarias en cuatro lenguas litúrgicas diferentes. Y esta diferencia, a veces de manera visible y abierta, a veces de manera oculta, disimulada, semeja siempre el rencor y algunas veces se confunde completamente con él.
Ivo Andric, premio Nobel de Literatura 1961, Nacido en Bosnia-Herzegovina en 1892, por aquellos años parte del Imperio Austrohúngaro. Escribió sus obras en serbo-croata, y se consideraba así mismo un escritor yugoslavo. Era serbo católico, y narró como pocos ese volcán cultural que es su Bosnia natal, con su rico folklore, sus variadas razas, sus irreconciliables religiones y sus herencias culturales diversas. Falleció en Belgrado en 1975.

miércoles, 23 de mayo de 2007

Sobre la novela de Jorge Lanata, "Muertos de amor"

"La lectura debe ser una de las formas de la alegría". Jorge Luis Borges

Hace unos días terminé de leer la última novela de Jorge Lanata, “Muertos de amor”. Antes que sigan leyendo, quiero que sepan que no soy crítico literario ni pretendo serlo, soy solamente un simple lector que disfruta mucho cuando se topa con un buen libro, y que no duda en revolearlo lejos si allá por la página 50 no sucede demasiado.
Jorge Lanata nos tiene acostumbrados hace años a un estilo directo y descarnado en su prosa literaria, de la misma manera que lo hace en el periodismo escrito, radial o televisivo. Pero lo que hace a Lanata un escritor diferente e inquietante es que también es reflexivo, inteligente y no tiene miedo a tomar riesgos en los temas que aborda en sus escritos, y su última novela no es una excepción. Introspectivo sin usar demasiadas armas y capaz de mostrar la psicología de los personajes con sólo un par de líneas de diálogo, la novela siempre pone el eje en “lo que sucede”, y no en “cómo está relatado” el hecho. "Muertos de amor" trata sobre la primer experiencia guerrillera en Argentina, a principios de la década del ´60 en el norte de Salta, dónde un grupo de jóvenes apoyados por el Che y Fidel Castro trataron de hacer la misma revolución que había triunfado en Cuba en 1959.
La historia está relatada de manera sencilla y directa, y es muy bueno el uso de recursos no literarios que ayudan a armar la historia: inventarios, fojas judiciales, diarios personales, etc., que son o parecen simples transcripciones de documentos verdaderos, con faltas de ortografía y errores de sintaxis incluidos. Sin embargo, la novela es precisamente eso, una novela y en ningún momento tiene pretensiones de ser una investigación periodística ni un análisis de la primer experiencia de guerrilla rural en nuestro territorio. El autor también fue inteligente al no emitir ninguna conclusión personal sobre los hechos narrados. En mi caso personal, no soy de sacar conclusiones después de leer una novela o ver una película. Trato de disfrutarla, pretendo que esté bien narrada, y que la historia se sostenga con algo. Para terminar, si son lectores que rondan los 40 años, este libro puede ser muy polémico, hacerlos incomodar, ponerlos tristes y quizá rajar alguna que otra puteada al autor. No es un tema fácil, y lo relatado en la novela lo expone de manera descarnada y sin anestesia. Es una novela breve, casi un cuento largo diría yo tomándome muchas licencias, y eso no desmerece la obra en absoluto. Ojalá lean la novela y ojalá la disfruten tanto como yo.

Frase de éstos días

"Qué misterio se esconde en esa fuerza unilateral y constante que pretende sostener y unir espíritus tan dispares." Jorge Lanata, en su último libro "Muertos de amor".