Hace unos días terminé de leer la última novela de Jorge Lanata, “Muertos de amor”. Antes que sigan leyendo, quiero que sepan que no soy crítico literario ni pretendo serlo, soy solamente un simple lector que disfruta mucho cuando se topa con un buen libro, y que no duda en revolearlo lejos si allá por la página 50 no sucede demasiado.
Jorge Lanata nos tiene acostumbrados hace años a un estilo directo y descarnado en su prosa literaria, de la misma manera que lo hace en el periodismo escrito, radial o televisivo. Pero lo que hace a Lanata un escritor diferente e inquietante es que también es reflexivo, inteligente y no tiene miedo a tomar riesgos en los temas que aborda en sus escritos, y su última novela no es una excepción. Introspectivo sin usar demasiadas armas y capaz de mostrar la psicología de los personajes con sólo un par de líneas de diálogo, la novela siempre pone el eje en “lo que sucede”, y no en “cómo está relatado” el hecho. "Muertos de amor" trata sobre la primer experiencia guerrillera en Argentina, a principios de la década del ´60 en el norte de Salta, dónde un grupo de jóvenes apoyados por el Che y Fidel Castro trataron de hacer la misma revolución que había triunfado en Cuba en 1959.
La historia está relatada de manera sencilla y directa, y es muy bueno el uso de recursos no literarios que ayudan a armar la historia: inventarios, fojas judiciales, diarios personales, etc., que son o parecen simples transcripciones de documentos verdaderos, con faltas de ortografía y errores de sintaxis incluidos. Sin embargo, la novela es precisamente eso, una novela y en ningún momento tiene pretensiones de ser una investigación periodística ni un análisis de la primer experiencia de guerrilla rural en nuestro territorio. El autor también fue inteligente al no emitir ninguna conclusión personal sobre los hechos narrados. En mi caso personal, no soy de sacar conclusiones después de leer una novela o ver una película. Trato de disfrutarla, pretendo que esté bien narrada, y que la historia se sostenga con algo. Para terminar, si son lectores que rondan los 40 años, este libro puede ser muy polémico, hacerlos incomodar, ponerlos tristes y quizá rajar alguna que otra puteada al autor. No es un tema fácil, y lo relatado en la novela lo expone de manera descarnada y sin anestesia. Es una novela breve, casi un cuento largo diría yo tomándome muchas licencias, y eso no desmerece la obra en absoluto. Ojalá lean la novela y ojalá la disfruten tanto como yo.
Jorge Lanata nos tiene acostumbrados hace años a un estilo directo y descarnado en su prosa literaria, de la misma manera que lo hace en el periodismo escrito, radial o televisivo. Pero lo que hace a Lanata un escritor diferente e inquietante es que también es reflexivo, inteligente y no tiene miedo a tomar riesgos en los temas que aborda en sus escritos, y su última novela no es una excepción. Introspectivo sin usar demasiadas armas y capaz de mostrar la psicología de los personajes con sólo un par de líneas de diálogo, la novela siempre pone el eje en “lo que sucede”, y no en “cómo está relatado” el hecho. "Muertos de amor" trata sobre la primer experiencia guerrillera en Argentina, a principios de la década del ´60 en el norte de Salta, dónde un grupo de jóvenes apoyados por el Che y Fidel Castro trataron de hacer la misma revolución que había triunfado en Cuba en 1959.
La historia está relatada de manera sencilla y directa, y es muy bueno el uso de recursos no literarios que ayudan a armar la historia: inventarios, fojas judiciales, diarios personales, etc., que son o parecen simples transcripciones de documentos verdaderos, con faltas de ortografía y errores de sintaxis incluidos. Sin embargo, la novela es precisamente eso, una novela y en ningún momento tiene pretensiones de ser una investigación periodística ni un análisis de la primer experiencia de guerrilla rural en nuestro territorio. El autor también fue inteligente al no emitir ninguna conclusión personal sobre los hechos narrados. En mi caso personal, no soy de sacar conclusiones después de leer una novela o ver una película. Trato de disfrutarla, pretendo que esté bien narrada, y que la historia se sostenga con algo. Para terminar, si son lectores que rondan los 40 años, este libro puede ser muy polémico, hacerlos incomodar, ponerlos tristes y quizá rajar alguna que otra puteada al autor. No es un tema fácil, y lo relatado en la novela lo expone de manera descarnada y sin anestesia. Es una novela breve, casi un cuento largo diría yo tomándome muchas licencias, y eso no desmerece la obra en absoluto. Ojalá lean la novela y ojalá la disfruten tanto como yo.
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